La reunión de la Reserva Federal del 15 y 16 de septiembre llega en un momento especialmente sensible para empresas tecnológicas que están gastando cantidades históricas en centros de datos, chips y energía.
Los datos publicados este viernes reforzaron la posibilidad de una subida de tasas. El Índice de Precios al Consumidor de Estados Unidos aumentó 0.4% en agosto y se mantuvo en 3.4% interanual, mientras la inflación subyacente avanzó 0.3% mensual. Después del reporte, los mercados elevaron hasta alrededor de 85% la probabilidad de un incremento de 25 puntos base la próxima semana.
El costo del dinero vuelve a entrar en la conversación tecnológica
La relación no siempre es visible. Nvidia, Microsoft, Amazon o Google tienen balances suficientemente fuertes para financiar gran parte de sus inversiones, pero el ecosistema que se construye alrededor de ellas depende de desarrolladores de centros de datos, empresas energéticas, proveedores de redes, fondos privados y proyectos financiados con deuda.
Cuando las tasas suben, esos proyectos necesitan generar mayores retornos para justificar su costo. Un centro de datos que parecía atractivo con financiamiento barato puede ser mucho menos rentable si la deuda se encarece durante varios años.
Al mismo tiempo, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años se está acercando a 5%, un nivel que compite directamente con activos de mayor riesgo. Eso puede presionar valuaciones tecnológicas porque los inversionistas tienen alternativas más atractivas para obtener rendimiento sin asumir la misma volatilidad.
La paradoja es que parte de la inflación también viene de la propia inversión
Reuters señala que el fuerte gasto asociado con inteligencia artificial está aumentando la demanda de equipos electrónicos y otros bienes. A eso se suman petróleo más caro y nuevas presiones sobre transporte y servicios, lo que complica el intento de llevar la inflación hacia el objetivo de 2% de la Fed.
Es una dinámica incómoda para la industria tecnológica. La inversión en IA necesita capital y condiciones financieras relativamente estables, pero si esa misma expansión contribuye a mantener la economía caliente, puede terminar prolongando tasas altas.
La decisión de septiembre tampoco resolverá el problema por sí sola. Lo importante será la señal que dé la Fed sobre los meses siguientes y cómo interpreta una economía que sigue creciendo mientras la inflación se resiste a bajar.
Para tecnología, la reunión importa menos por un movimiento aislado de 25 puntos base que por el precio del capital durante los próximos años. La carrera de IA está construyendo infraestructura con una vida útil de décadas y buena parte de sus retornos todavía depende de ingresos futuros que las empresas apenas están empezando a demostrar.